Nueva interna en La Libertad Avanza: Villarruel se diferenció de Milei y le reclamó una reforma impositiva para el campo

Durante la inauguración de la Exposición Rural de Chivilcoy, la vicepresidenta instó al Poder Ejecutivo a enviar proyectos de ley que «premien al que produce». Marcó una agenda propia enfocada en la infraestructura del interior, el empleo y la capacidad de ahorro de las familias.

La interna en el seno del oficialismo sumó un nuevo capítulo de diferenciación política. La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, encabezó el acto central de la 74ª Exposición Rural de Chivilcoy, desde donde lanzó un fuerte e inequívoco mensaje dirigido de forma directa al presidente Javier Milei y a la conducción económica de la Casa Rosada: la necesidad «impostergable» de avanzar hacia una reforma tributaria profunda que beneficie al sector agropecuario.

«Argentina necesita discutir seriamente un sistema tributario que premie al que produce, al que invierte y al que genera trabajo. Esperamos que el Poder Ejecutivo tome nota de esta necesidad y envíe los proyectos de ley necesarios para avanzar en este sentido», sentenció de manera contundente la titular del Senado ante un auditorio colmado por productores, representantes del sector agropecuario e industrial, y el intendente local, Guillermo Britos.

Lejos de alinearse con el discurso fiscalista ortodoxo de la Jefatura de Estado, Villarruel desplegó un planteo con un fuerte anclaje territorial y social. La funcionaria hizo especial hincapié en el deterioro de las condiciones de producción en las provincias, reclamando mayor presupuesto y atención en infraestructura básica como caminos rurales, conectividad, puentes, rutas y energía.

En este aspecto, la vicepresidenta fijó una postura que matiza el dogma del libre mercado extremo al señalar que el rol estatal posee obligaciones ineludibles. “El Estado no reemplaza al productor ni al empresario, pero tampoco puede desatenderse de las condiciones necesarias para producir”, puntualizó. Asimismo, defendió explícitamente el rol de organismos públicos técnicos y científicos que han sufrido recortes presupuestarios, tales como el INTA, el INTI, el CONICET y el SENASA, considerándolos pilares esenciales para la competitividad del agro argentino.

El eje discursivo de Villarruel vinculó de forma directa la flexibilización de la carga impositiva sobre el agro con el bienestar del tejido social profundo. «La verdadera transformación de una comunidad ocurre cuando la producción se convierte en empleo, y el trabajo se convierte en salario, y el salario permite sostener una familia y ahorrar. Ahí está la verdadera carrera de desarrollo», remarcó.

A su vez, conectó el incentivo a las economías regionales con la urgencia de evitar el desarraigo de las nuevas generaciones. Hizo un firme llamado a generar oportunidades locales reales en los pueblos del interior profundo para que los jóvenes puedan “estudiar, trabajar, formar una familia y desarrollar su proyecto de vida” sin la obligación de migrar masivamente hacia las grandes urbes de los centros urbanos.

La contundencia de las declaraciones en Chivilcoy reavivó de inmediato las alarmas en los despachos de la Casa Rosada. En el entorno político se interpreta este posicionamiento como una calculada estrategia de diferenciación respecto de la gestión central de Javier Milei. Mientras el Ejecutivo prioriza mantener el superávit a rajatabla y posterga de forma indefinida promesas de campaña clave como la quita total de retenciones, Villarruel capitaliza el descontento de las bases agropecuarias para perfilar un programa propio.

Este paso al frente en la provincia de Buenos Aires expone que, pese a sostener las formas institucionales, la presidenta del Senado no descuida su proyección y construcción política nacional con la mirada puesta en los próximos turnos electorales de mediano y largo plazo.

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